La educación sigue siendo un instrumento privilegio para la transformación social, ya que es un factor determinante en la socialización de las generaciones mas jóvenes y lleva a la asimilación de los valores culturales que hacen posible alcanzar una sociedad mas ética y sostenible.
Jason Beech, afirma que La interacción entre la revolución tecnológica y el flujo de personas y símbolos, que ha generado un fenómeno de contacto entre diferentes culturas que antes era impensable. Este contacto cultural trasciende las fronteras geográficas y da lugar a lo que se denomina como culturas transnacionales o globales.
Estas culturas ya no están limitadas por las divisiones políticas y geográficas tradicionales, sino que se entrelazan y se mezclan de formas nuevas y dinámicas. Con el acelerado progreso tecnológico y el cambio social, es impensable que la educación inicial de una persona pueda servirle a lo largo de toda su existencia. Aunque la escuela siga siendo el medio esencial para transmitir los valores y el conocimiento en las etapas tempranas de nuestras vidas, la escuela por sí sola no puede solucionar todos los problemas de una sociedad. Las escuelas tienen como tarea preparar a los alumnos para trabajos que aun no se han creado, para tecnologías que aun no se inventan y para resolver problemas que aun no han sido anticipados. la educación del futuro es para toda la vida y no tiene fronteras.
No puede haber cambio educativo si no existe un cambio social, ya que el mayor peligro en tiempos de cambios acelerados no es la incertidumbre sino seguir actuando y formando decisiones con la lógica del pasado. El verdadero desafío como innovadores de la educación es dedicar el necesario tiempo y esfuerzo para desaprender y validar, desde la prospectiva de un tiempo nuevo, las creencias y comportamientos que sostienen el actual modelo educativo heredado de la era industrial. Se trata de ser capaces de distinguir lo que ha sido siempre verdad de lo que es verdad en este momento.
Me parece relevante que resaltas la importancia de la educación como agente de cambio, capaz de inculcar valores éticos y promover prácticas sostenibles. Al igual que reconocer el impacto de la globalización en la creación de culturas transnacionales que trascienden fronteras, lo que exige una educación permanente y adaptable a las demandas cambiantes del mundo.
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